Febrero de 2026 podría marcar un antes y un después en la historia de la exploración espacial: la NASA ha anunciado que planea lanzar la primera misión tripulada a la Luna desde 1972, como parte de su ambicioso programa Artemis II.
La misión, que tendrá una duración de 10 días, enviará a cuatro astronautas —tres estadounidenses y un canadiense— en un viaje alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, aunque sin alunizar. El objetivo principal: probar los sistemas del cohete y la cápsula Orión para allanar el camino hacia un futuro aterrizaje lunar.
“Juntos, tenemos un asiento en primera fila para presenciar la historia”, declaró Lakiesha Hawkins, administradora asociada adjunta interina de la NASA.
El lanzamiento está previsto para el 5 de febrero de 2026, aunque la agencia enfatizó que la fecha está sujeta a ajustes en función de los preparativos y, sobre todo, de la seguridad.
¿Qué hace especial a Artemis II?
- Será la primera vez en más de cinco décadas que humanos viajen más allá de la órbita baja terrestre.
- Los astronautas alcanzarán una altitud de más de 9.200 km más allá de la Luna, un récord en distancia.
- Se realizarán maniobras complejas como el “ballet espacial” para simular futuras acoplaciones con módulos de aterrizaje.
Además, los astronautas serán parte de experimentos científicos únicos: se recolectarán organoides cultivados con su sangre antes y después del viaje, para estudiar cómo afecta el espacio a nivel celular y molecular.
“¡Ciertamente no voy a diseccionar a un astronauta!”, bromeó Nicky Fox, jefa de ciencia de la NASA, explicando la importancia de estas pruebas biológicas.
¿Y el regreso a la Luna?
El éxito de Artemis II será clave para lanzar la misión Artemis III, que sí contempla un alunizaje, pero cuya fecha sigue en duda. Aunque la NASA apunta a “no antes de mediados de 2027”, expertos advierten que podría retrasarse debido a desafíos técnicos y financieros, especialmente en lo que respecta a la nave Starship de SpaceX, esencial para el alunizaje.
“Hemos visto que Starship aún tiene un largo camino por recorrer”, advirtió el investigador británico Simeon Barber.

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