Una jornada sangrienta reaviva las tensiones pese al acuerdo de alto el fuego mediado por EE.UU. y basado en el plan de Trump.
Tras una serie de ataques aéreos en Gaza que dejaron al menos 44 personas muertas este domingo, Israel anunció la reanudación del cese al fuego con Hamás. La ofensiva, que incluyó bombardeos en Rafah y artillería pesada, fue una respuesta al disparo de un misil antitanque y armas ligeras contra tropas israelíes, lo cual las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) calificaron como una “violación flagrante” del acuerdo.
Hamás negó tener responsabilidad en los hechos, acusó a Israel de romper el pacto deliberadamente y reafirmó su compromiso con el alto el fuego. Según las Brigadas al-Qassam, no tienen contacto con combatientes en la zona de Rafah desde marzo, y no pueden confirmar lo ocurrido en esa área, controlada por fuerzas israelíes.
El conflicto resurge en medio del acuerdo de paz en vigor desde el 10 de octubre, promovido por el presidente Donald Trump, que ha incluido la liberación de rehenes, el intercambio de prisioneros y la devolución de restos mortales. Sin embargo, las tensiones internas en Gaza, los enfrentamientos entre facciones armadas palestinas y las acusaciones cruzadas sobre sabotajes al pacto amenazan con hacerlo colapsar.
El Departamento de Estado de EE.UU. afirmó tener “informes creíbles” de un posible ataque inminente de Hamás contra civiles, lo que representaría una violación directa del acuerdo. Washington advirtió que se tomarán medidas para proteger a la población civil si se confirma la amenaza.
Mientras tanto, el balance humanitario sigue siendo devastador: desde el 7 de octubre de 2023, más de 68.000 personas han muerto en Gaza por ataques israelíes, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, consideradas fiables por la ONU.

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