La ciudad sudanesa de Al Fasher se ha convertido en el epicentro de una tragedia que ha estremecido a la comunidad internacional.
Las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar acusado de crímenes de guerra, habrían asesinado a más de 2.000 civiles desarmados, en su mayoría mujeres, niños y ancianos, durante su ofensiva del 26 y 27 de octubre, según denunció la alianza de las Fuerzas Conjuntas de Sudán.
El comunicado, difundido a través de Facebook, describió la escena como “una tragedia a la vista de todo el mundo”. Sin embargo, las FAR no se han pronunciado públicamente y las cifras aún no han podido ser verificadas por fuentes independientes.
Acusaciones de crímenes de lesa humanidad
La Red de Médicos de Sudán también señaló que los ataques tuvieron un componente étnico, mientras que la alianza militar calificó los hechos como “crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio”, instando a la ONU y al Consejo de Seguridad a designar a las FAR como organización terrorista.
En el comunicado, la alianza acusó además a Emiratos Árabes Unidos de “patrocinar” a las FAR, un señalamiento que el país del Golfo ha negado.
Mercenarios y crisis humanitaria
El Gobierno sudanés denunció la participación de mercenarios extranjeros provenientes de Colombia, Sudán del Sur y Chad en la ofensiva. La ONU advirtió que el asedio prolongado a Al Fasher ha dejado a cientos de miles de personas sin alimentos ni suministros médicos, en medio de una de las peores crisis humanitarias del planeta.
Desde el inicio de la guerra en abril de 2023, más de 13 millones de personas han sido desplazadas y decenas de miles han muerto, mientras la mitad del país enfrenta inseguridad alimentaria severa.
Reacción internacional
El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, expresó su “profunda preocupación” y condenó las “graves violaciones de derechos humanos”, recordando a las partes en conflicto su obligación de proteger a la población civil.
“Los responsables de estos actos atroces rendirán cuentas”, advirtió la UA en un mensaje publicado en la red social X.
Mientras el mundo observa, la tragedia de Al Fasher se convierte en un símbolo de la violencia descontrolada y del silencio digital internacional, donde las imágenes de horror apenas logran abrirse paso entre los algoritmos de las redes.

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