La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, rompió el silencio sobre los desafíos que ha enfrentado dentro del mismo Gobierno Petro, asegurando que sufrió bloqueos desde la Casa de Nariño para consolidar el Ministerio de la Igualdad.
En una reveladora entrevista con el programa Los Informantes del Canal Caracol, Márquez se refirió a las múltiples dificultades que atravesó para poner en marcha el Ministerio de la Igualdad, una de sus principales banderas de campaña. Según la vicepresidenta, encontró obstáculos incluso dentro del Ejecutivo.
“Yo sentí que fue una traba, que me puso obstáculos”, dijo Márquez en referencia a su relación con Laura Sarabia, entonces directora del DAPRE. Aseguró que no recibió el respaldo necesario para estructurar el nuevo ministerio: “No tuve una aliada para avanzar en crear una institución”.
El Ministerio —dijo— nació sin sede, sin personal ni presupuesto, y tuvo que enfrentar señalamientos desde la oposición y desde sectores del propio gobierno. Márquez denunció además que el Ministerio de Hacienda presentó un concepto fiscal ambiguo que dio pie a que la oposición demandara el proyecto, lo que finalmente derivó en una decisión de la Corte Constitucional que obliga a presentar de nuevo la iniciativa.
Otro momento doloroso para la vicepresidenta fue una frase pública del presidente Gustavo Petro: “A mí nadie que sea negro me dice que hay que excluir a un actor porno”, dijo en su momento el mandatario, comentario que Márquez calificó como ofensivo y doloroso.
Durante la entrevista, también explicó que el polémico uso del helicóptero presidencial fue por razones de seguridad. “Me habían puesto explosivos en la vía para mi casa. El presidente me dijo: ‘Tienes que usar las herramientas del Estado’”, relató.
A pesar de haber sido reconocida internacionalmente —incluido el Premio Goldman y su inclusión en la lista de las 100 mujeres más influyentes de la BBC—, Márquez confesó que las críticas y la exposición pública han afectado profundamente a su familia. Su madre, hermanas e hijos han sufrido consecuencias personales por su papel político.
Finalmente, descartó cualquier intención de reelegirse y reafirmó su compromiso con el cambio social: “No pierdo la esperanza de que este país pueda vivir sabroso, en paz”.

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