Petro lanza advertencia por isla en disputa con Perú: ¿Soberanía en juego o estrategia política?

La tensión fronteriza escala mientras el presidente colombiano rechaza la anexión de la isla Santa Rosa por parte del Congreso peruano. ¿Estamos ante una crisis diplomática o una jugada electoral?

En un nuevo episodio de tensión diplomática entre Colombia y Perú, el presidente Gustavo Petro volvió a rechazar públicamente la decisión unilateral del Congreso peruano de declarar como propia la isla Santa Rosa, ubicada frente a Leticia, al sur del Amazonas. Lo hizo mientras se convocaba de urgencia la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores y en medio del silencio prolongado de la canciller encargada.

Petro aseguró que la soberanía de dicha isla debe definirse mediante una Comisión Mixta Binacional, tal como lo establece el Tratado de Río de Janeiro de 1934, que prevé que nuevas islas en el Amazonas deben ser adjudicadas por mutuo acuerdo entre ambos países.

Aunque Perú considera que Santa Rosa es parte de la isla Chinería —asignada a su jurisdicción en 1929—, Petro insiste en que esa isla no existía en ese entonces y recién comenzó a formarse en los años 70 por sedimentación natural. Aun así, y pese a la renuencia inicial del gobierno de Dina Boluarte, Colombia logró que la Comisión Mixta de Fronteras se reúna el 11 y 12 de septiembre en Lima para analizar el caso.

Pero el tema ha tenido tropiezos internos. Petro ha sido criticado por “imprecisiones” históricas y por manejar el conflicto desde la retórica política más que desde una postura institucional unificada. Incluso mencionó que desde 2017 debía haberse actuado, aunque su propia administración desautorizó a un alto funcionario de Cancillería que defendía la soberanía colombiana en Santa Rosa.

“Ya sería un acto de guerra y todavía quiero evitar la guerra”, dijo el mandatario al ser consultado sobre una posible visita a la isla, generando preocupación por el tono empleado.

Todo esto ocurre mientras la figura de la canciller encargada permanece ausente, justo cuando se analiza un tema que podría comprometer la integridad territorial del país. En palabras del excanciller Julio Londoño:

“Se requiere voluntad de entendimiento y buenos negociadores. Las Cancillerías tienen la palabra”.

¿Es esta disputa una defensa legítima de la soberanía o una narrativa política en clave electoral? Las próximas semanas serán clave para definir no solo el futuro de Santa Rosa, sino también la credibilidad de la diplomacia colombiana.


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