El gobierno de Perú decretó el estado de emergencia y ordenó la militarización de la frontera con Chile ante la posible llegada masiva de migrantes indocumentados que buscan abandonar territorio chileno por temor a expulsiones. La medida, aprobada el viernes 28 de noviembre, tendrá una duración de 60 días y se aplicará en los distritos fronterizos de Palca, Tacna y La Yarada-Los Palos, en la región Tacna.
La decisión responde a la presencia de decenas de migrantes varados en la línea limítrofe, quienes denuncian amenazas y aseguran querer salir de Chile ante la eventual victoria del candidato presidencial ultraderechista José Antonio Kast, que ha prometido endurecer las expulsiones. Según reportes de la prensa peruana, los migrantes no han podido ingresar al país y la tensión ha ido en aumento.
La Cancillería peruana confirmó que evalúa “la crisis migratoria que se está gestando” en la frontera sur. En paralelo, el presidente de transición José Jerí convocó al Consejo de Ministros para oficializar la emergencia, lo que permitirá la participación de las Fuerzas Armadas en los controles y la vigilancia.
Medios locales informaron que el ingreso denegado provocó que varios migrantes, muchos de ellos caminando, bloquearan la carretera Panamericana Sur y el paso fronterizo, generando largas filas de camiones y autobuses en ambos lados. Los manifestantes declararon a Canal N que buscan regresar a sus países de origen tras verse obligados a abandonar Chile por el endurecimiento de las políticas migratorias.
Jerí reiteró que la creciente inseguridad en Perú se debe en parte a la falta de control en las fronteras y anticipó que reforzar la presencia militar será clave para enfrentar la situación.

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