Una interceptación de radio difundida por la Inteligencia Militar de Ucrania (GUR) desató una nueva polémica internacional: en la grabación, presuntos mercenarios colombianos que combaten junto al Ejército ruso ordenan abrir fuego contra civiles ucranianos, incluso contra “mujeres y niños”.
“Cuando esté lloviendo, cuando haya niebla, llovizna, para que no los identifiquen, eliminar todas las personas que sean enemigas: en moto, en bicicleta, mujeres y niños”, se escucha decir a uno de los hombres en la grabación difundida por Kiev.
Aunque la nacionalidad colombiana solo se deduce por el acento, el GUR asegura que estos combatientes forman parte de la trigésima brigada separada motorizada de fusileros del ejército ruso. Según la inteligencia ucraniana, el asesinato de civiles sería una práctica habitual dentro de esa unidad militar.
Retención y denuncias familiares
La acusación se produce en medio de un nuevo escándalo: 35 soldados colombianos que habrían pedido su baja como contratistas fueron retenidos en la frontera ucraniana. Sus familiares denuncian que las autoridades rusas les quitaron los celulares y pasaportes, impidiéndoles abandonar el país y trasladándolos sin un destino claro.
La Embajada de Rusia en Colombia también se pronunció, advirtiendo a los combatientes extranjeros sobre las consecuencias de participar en el conflicto:
“Como lo subrayamos en repetidas ocasiones, los mercenarios extranjeros que luchan al lado de las fuerzas armadas de Ucrania eligen entre dos escenarios: uno de ellos es trágico, el otro es la cárcel”, trinó la sede diplomática.
Falsas promesas y guerras ajenas
El caso revive una tendencia preocupante: la participación de exmilitares colombianos en conflictos extranjeros bajo falsas promesas de altos salarios. Investigaciones previas han revelado que más de 300 exmiembros del Ejército colombiano fueron reclutados para combatir en Sudán, en una operación conocida como “Los Lobos del Desierto”, vinculada a las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

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