Millones de archivos de Epstein salen a la luz y salpican a la élite mundial: correos, acusaciones y una polémica sin cierre

El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó este viernes la mayor divulgación de documentos relacionada con Jeffrey Epstein hasta la fecha: tres millones de páginas, 180.000 imágenes y 2.000 videos, en cumplimiento —tardío— de una orden presidencial que exigía transparencia total sobre el caso del fallecido delincuente sexual.

La liberación de los archivos se produce seis semanas después de que se venciera el plazo impuesto por el presidente Donald Trump, y marca, según el fiscal general adjunto Todd Blanche, “el final de un proceso exhaustivo de revisión”. Sin embargo, lejos de cerrar el capítulo, la publicación ha reavivado la controversia.

Los documentos incluyen informes psicológicos, detalles sobre la muerte de Epstein en prisión en 2019, registros de la investigación contra su socia Ghislaine Maxwell —condenada por tráfico sexual de menores— y miles de correos electrónicos con figuras de alto perfil internacional.

Entre las revelaciones más llamativas figuran mensajes que evidencian la cercanía de Epstein con miembros de la realeza británica. Correos intercambiados en 2010 con una persona identificada como “El Duque”, presuntamente el príncipe Andrés, hacen referencia a cenas privadas en el Palacio de Buckingham y a la propuesta de presentarle a una mujer rusa. Aunque los mensajes no prueban irregularidades, reavivan años de escrutinio público sobre la relación entre ambos.

El nombre de Donald Trump aparece cientos de veces en los archivos. Aunque se incluyen listas de acusaciones recopiladas por el FBI, el propio Departamento de Justicia aclara que muchas son afirmaciones no verificadas y sin fundamento, algo que tanto la Casa Blanca como el organismo reiteraron públicamente. Las víctimas conocidas de Epstein no han acusado a Trump de ningún delito.

Otro de los nombres que emerge es el del empresario Elon Musk. Correos electrónicos revelan conversaciones sobre posibles viajes a la isla privada de Epstein y referencias a “la fiesta más loca”, aunque no existe evidencia de que Musk haya visitado el lugar. El propio magnate reconoció que los mensajes podrían ser malinterpretados, pero pidió centrar la atención en el procesamiento de los verdaderos responsables de los abusos.

Los archivos también contienen acusaciones no verificadas contra Bill Gates, que su portavoz calificó de “absolutamente absurdas y completamente falsas”, asegurando que reflejan la frustración de Epstein tras el distanciamiento entre ambos.

Más allá de los nombres, uno de los puntos más críticos ha sido la gestión de las censuras. Aunque el Departamento de Justicia sostiene que los tachones buscan proteger a las víctimas, la abogada Gloria Allred denunció que se han revelado nombres e imágenes de sobrevivientes, algunas nunca identificadas públicamente. Para Allred, la publicación ha sido “un completo desastre” que ha vuelto a victimizar a quienes ya sufrieron abusos.

Pese a que el gobierno sostiene que su labor ha concluido, legisladores demócratas aseguran que aún faltarían millones de documentos por divulgar, alimentando la percepción de que persiste un encubrimiento para proteger a personas poderosas.

Así, aunque oficialmente se hable de un cierre, la liberación masiva de los archivos de Epstein abre nuevas preguntas, profundiza viejas sospechas y deja claro que la saga está lejos de terminar.


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