En medio del despliegue militar de EE. UU. en el Caribe, Nicolás Maduro advierte sobre una posible guerra y llama a Trump a no caer en provocaciones impulsadas por Marco Rubio.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, encendió las alarmas internacionales tras advertir que su país responderá con una “lucha armada” a cualquier acción militar por parte de Estados Unidos. En una inusual conferencia de prensa desde Caracas —la primera en más de un año—, el mandatario acusó al senador Marco Rubio de presionar al expresidente Donald Trump para iniciar una guerra en el Caribe.
“President Donald Trump, usted tiene que cuidarse, porque Marco Rubio quiere manchar sus manos de sangre”, dijo Maduro, mientras denunciaba el despliegue militar estadounidense cerca de aguas venezolanas como “la mayor amenaza vista en el continente en 100 años”.
Desde finales de agosto, buques de guerra y tropas estadounidenses han sido movilizados en el Caribe como parte de una operación contra el narcotráfico. Sin embargo, la escala del operativo ha generado especulaciones sobre un posible intento de derrocar a Maduro. El despliegue incluye destructores con misiles guiados, 4.500 marineros y 2.200 infantes de marina.
A pesar de su retórica desafiante, Maduro también envió un mensaje conciliador, apelando al deseo de Trump de no iniciar guerras y a su interés por el Premio Nobel de la Paz. Reveló que su gobierno ha mantenido dos canales de comunicación con la administración Trump, aunque actualmente están “maltrechos”.
En paralelo, el senador Rubio continúa con una gira regional por América Latina, reafirmando el compromiso de EE. UU. de combatir el narcotráfico y proteger sus fronteras. Mientras tanto, Maduro no descarta represalias, pero confirmó que por ahora continuará recibiendo vuelos de deportación desde EE. UU., lo que mantiene un delicado canal de cooperación bilateral.

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