En un giro inesperado y con fuerte trasfondo geopolítico, el Gobierno de Venezuela liberó a 48 presos políticos, casi todos opositores, como parte de un acuerdo con Estados Unidos que incluyó el canje de 10 ciudadanos estadounidenses detenidos en Caracas por 252 migrantes venezolanos encerrados en la megacárcel de El Salvador.
La cifra total de liberaciones podría llegar a 80 detenidos, según confirmó el ministro del Interior, Diosdado Cabello, aunque negó que se trate de una negociación política. “Todos habrían salido igualito”, aseguró, a pesar del evidente vínculo con el acuerdo internacional.
Entre los liberados están William Dávila (dirigente de Acción Democrática), Gregorio Graterol, Carlos Chancellor y el activista Ricardo Estévez. La ONG Foro Penal detalló que los prisioneros salieron de centros como El Helicoide, Tocorón y El Rodeo, así como de comandos policiales regionales.
La medida se anunció con poca publicidad local, mientras el Gobierno de Nicolás Maduro acentuaba la narrativa de triunfo diplomático, recibiendo con honores a los migrantes repatriados desde El Salvador, muchos de ellos acusados sin pruebas de pertenecer al Tren de Aragua.
Sin embargo, la represión no cesa. En paralelo a las excarcelaciones, fue detenido el dirigente estudiantil Simón Bolívar Obregón, según denunció la ONG Justicia Encuentro y Perdón. Además, el partido Vente Venezuela, de María Corina Machado, denunció el secuestro sin orden judicial de Manuel Enrique Ferreira, coordinador regional en Lara.
La cifra de presos políticos en Venezuela supera los 900, lo que la mantiene junto a Cuba como uno de los países con más detenciones por razones políticas en el continente.

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