Contra todo pronóstico, la consulta del Polo Democrático —que buscaba representar la alianza del Pacto Histórico— se convirtió en una bocanada de aire fresco para la democracia colombiana.
Más de 2.7 millones de ciudadanos participaron en un ejercicio político que, a pesar de la distancia de los grandes comicios y de la confusión institucional, logró movilizar a una izquierda históricamente silenciada, perseguida y excluida.
En un país acostumbrado al abstencionismo y a los partidos que eligen sus candidatos en la sombra, esta consulta “fría” envió un mensaje potente: hay una ciudadanía progresista activa y dispuesta a hacerse sentir en las urnas. Los resultados, aunque no equivalen a una reelección del proyecto de Gustavo Petro, sí evidencian la consolidación de un sector político que gana espacio y legitimidad.
No todo fue positivo. El “lunar” de la jornada fue la intervención del presidente Petro en el proceso, señalada como una falta de respeto a las normas electorales. Su protagonismo contrastó con el espíritu ciudadano que la consulta demostró, recordando que la izquierda colombiana no depende de un solo líder.
Aun así, el mensaje que dejan las urnas es claro: la participación política crece, la violencia retrocede y la democracia respira. En tiempos de desconfianza y polarización, tres millones de votos se alzan como un símbolo de madurez institucional y esperanza para el país.

Leave a Reply