La crisis en Sudán se intensifica. Tras tomar el control de Darfur, las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) han extendido sus operaciones al estado de Kordofán del Norte, provocando la huida de más de 36.000 civiles en solo una semana, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Los combates han alcanzado pueblos y aldeas de Kordofán del Norte, donde el Ejército regular y las FAR se disputan ahora el control de la capital, El Obeid, un estratégico centro logístico que había sido recuperado por las fuerzas gubernamentales en febrero. Un miembro de las FAR aseguró en un video difundido el domingo que todas sus fuerzas están concentradas en el frente de Bara, localidad al norte de El Obeid.
La ONU advierte que Kordofán podría convertirse en el próximo epicentro de operaciones militares, y denuncia “grandes atrocidades” y represalias étnicas perpetradas por los paramilitares en Bara. La oficina del fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) indicó que los actos cometidos por las FAR podrían constituir crímenes de guerra y de lesa humanidad, en línea con la violencia registrada previamente en Darfur, donde se reportaron masacres, secuestros y violencia sexual.
Desde abril de 2023, Sudán enfrenta un conflicto por el poder entre el general Abdel Fatah al Burhan, líder del ejército regular y gobernante de facto desde el golpe de 2021, y el general Mohamed Daglo, al mando de las FAR. La situación sigue siendo crítica y el desplazamiento masivo de civiles aumenta la presión humanitaria en la región.

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