El Caribe enfrenta una emergencia sin precedentes tras el paso del huracán Melissa, uno de los ciclones atlánticos más poderosos en más de 150 años. Jamaica, Cuba y Bahamas sufrieron lluvias torrenciales, vientos devastadores e inundaciones masivas, dejando al menos 49 personas fallecidas y cientos de miles de evacuados.
Jamaica fue la más afectada, con Melissa tocando tierra como huracán categoría 5 y vientos de hasta 295 km/h. Ciudades como Black River quedaron completamente destruidas, con marejadas ciclónicas de más de 15 pies y saqueos provocados por la desesperación de los residentes. Más de 13.000 personas siguen en albergues, mientras el 72% de la isla permanece sin electricidad.
En Cuba, la tormenta de categoría 3 dejó “daños extensos”, incluyendo inundaciones, deslizamientos de tierra y comunidades rurales incomunicadas. Más de 735.000 personas fueron evacuadas y la isla recibe asistencia internacional de China, Venezuela y Naciones Unidas, mientras Estados Unidos ofrece ayuda humanitaria inmediata.
Haití también reportó graves consecuencias, con al menos 23 muertes, incluyendo 10 niños, principalmente por inundaciones y deslizamientos de tierra en Petit-Goâve.
Mientras tanto, Bermuda enfrenta ahora los efectos de Melissa como huracán categoría 1, con medidas de emergencia que incluyen cierre de carreteras, escuelas y transbordadores. Organizaciones internacionales, como el Equipo Regional de Respuesta y Asistencia en Casos de Desastre de EE.UU., y el Reino Unido con US$ 3,3 millones en ayuda, se han movilizado para apoyar la recuperación.
El Caribe inicia así un largo proceso de reconstrucción tras el paso de un ciclón que ha dejado una devastación histórica.

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