“¡Hemos matado a 11 terroristas!”: El ataque de EE.UU. a una lancha venezolana desata una tormenta de preguntas

El ataque, ejecutado en el marco de una ofensiva militar contra el narcotráfico en el Caribe, ha encendido el debate internacional sobre su legalidad, legitimidad y motivaciones reales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al mundo este martes al anunciar que la Marina estadounidense, bajo sus órdenes directas, destruyó una lancha procedente de Venezuela con 11 presuntos “narcoterroristas” a bordo.

Poco después del anuncio, Trump publicó un video en Truth Social donde se ve una pequeña embarcación en alta mar que explota en llamas. “Que esto sirva de aviso a cualquiera que esté considerando traer drogas a Estados Unidos”, escribió el mandatario.

Según el mandatario, la lancha transportaba narcóticos y era operada por miembros del grupo venezolano Tren de Aragua, calificado por EE.UU. como organización terrorista. Sin embargo, las imágenes no permiten verificar ni el número de tripulantes ni la carga de la embarcación, lo que ha generado fuertes cuestionamientos.

El gobierno venezolano ha negado que el Tren de Aragua siga activo, asegurando que fue desmantelado en 2023. También ha puesto en duda la veracidad del video. Freddy Ñáñez, ministro de comunicaciones de Venezuela, insinuó —sin pruebas— que el material audiovisual podría haber sido generado con inteligencia artificial. Sin embargo, análisis independientes de BBC Verify, Reuters y expertos en contenido digital no encontraron evidencia de manipulación ni creación por IA.

Más allá del video, lo que ha causado mayor alarma es la legalidad del ataque. Expertos en derecho internacional señalan que usar fuerza letal contra una embarcación sin confirmar amenaza inminente podría constituir una violación de los derechos humanos y ser considerado una ejecución extrajudicial. Estados Unidos, por su parte, defiende la acción como parte de su estrategia de defensa nacional.

Desde el Pentágono, el secretario de Defensa Pete Hegseth confirmó que estas operaciones “continuarán”, pero se negó a dar más detalles, calificando la información como “clasificada”.

La lancha destruida sería la primera embarcación atacada por EE.UU. desde que desplegó 4.000 efectivos militares y buques de guerra cerca de Venezuela. Aunque en el pasado ha habido acciones militares contra el narcotráfico, expertos aseguran que este tipo de ataque directo a una pequeña lancha es “operacionalmente sin precedentes”.

Mientras tanto, voces como la de la analista Laura Dib, del centro de estudios WOLA, exigen respuestas urgentes sobre el lugar exacto del ataque, la identidad de las víctimas y la amenaza que representaban. El Congreso estadounidense, según ella, ahora tiene la responsabilidad de investigar y esclarecer lo ocurrido.

La operación, que Trump califica como un “mensaje” a narcotraficantes y “narco-dictadores”, ha encendido una nueva fase de tensiones en la región y ha dejado más preguntas que respuestas.


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