Trump insta a Europa a enviar tropas a Ucrania, pero los países del continente no logran ponerse de acuerdo: ¿está realmente cerca una fuerza internacional de paz?
La presión internacional sobre Europa para definir garantías de seguridad sólidas para Ucrania crece tras la última cumbre en Washington. Donald Trump ha sido claro: Estados Unidos no desplegará tropas terrestres, pero asegura que países como Alemania, Francia y Reino Unido están dispuestos a hacerlo. La realidad, sin embargo, muestra una Europa dividida.
Alemania se mantiene cautelosa. Su ministro de Defensa, Boris Pistorius, reconoció que aún no hay una decisión sobre su contribución militar. Mientras tanto, el canciller alemán señaló que cualquier despliegue requeriría una discusión profunda y un mandato claro, posiblemente bajo el paraguas de la ONU, no de la OTAN.
Reino Unido, por su parte, estaría dispuesto a liderar una misión de paz, pero solo después del fin del conflicto. Según medios británicos, ya existe un plan preliminar para el despliegue de hasta 30.000 soldados europeos en puntos estratégicos de Ucrania, lejos del frente de batalla.
Francia ha sido más explícita. Emmanuel Macron planteó en marzo el posible envío de “unos pocos miles” de soldados franceses con fines defensivos, de disuasión y estabilización en ciudades clave como Kiev, Odesa y Leópolis.
Aunque países como Suecia, Dinamarca, España, Portugal, Países Bajos y los bálticos han mostrado disposición, otras naciones como Polonia, Hungría, Austria, Italia y Eslovaquia mantienen reservas, privilegiando una eventual misión bajo mando de la ONU antes que una intervención liderada por la OTAN.
Y mientras Europa debate, Rusia no cede. El Kremlin rechaza cualquier presencia militar extranjera en Ucrania y mantiene su negativa a discutir términos de paz que incluyan tropas internacionales, aunque se rumorea una posible reunión entre Putin y Zelenski en las próximas semanas.

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