Un estudio de la Universidad de Zúrich (UZH) advierte que permanecer soltero durante largos periodos en la adultez temprana puede afectar la satisfacción vital y aumentar la sensación de soledad.
La investigación, liderada por Michael Krämer y realizada a más de 17.000 jóvenes de Alemania y Reino Unido, siguió a personas que nunca habían tenido una relación romántica desde los 16 hasta los 29 años. Los resultados muestran que las diferencias en bienestar se hacen más evidentes hacia el final de la veintena, acompañadas de un aumento de síntomas depresivos, tanto en hombres como en mujeres.
Sin embargo, la primera relación de pareja tiene un efecto positivo: quienes inician un vínculo romántico experimentan mejoras en la satisfacción y reducen la sensación de soledad, aunque los síntomas depresivos no se ven significativamente afectados.
El estudio también identifica factores que influyen en la duración de la soltería: los hombres, las personas con mayor nivel educativo y quienes viven solos o con sus padres tienden a retrasar más el inicio de una relación. Según Krämer, “un menor bienestar puede dificultar iniciar la primera relación, generando un círculo que prolonga la soltería”.
Este hallazgo pone en perspectiva una tendencia social creciente: el retraso o la evitación de relaciones estables en la adultez temprana, a menudo vinculada a la autonomía y la formación académica, pero con posibles riesgos para la salud emocional.

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