El presidente responde a acusaciones de vínculos con el narcotráfico hechas desde EE. UU.

En medio de una creciente tensión diplomática, el presidente Gustavo Petro respondió con firmeza a las acusaciones del senador estadounidense Bernie Moreno, quien sugirió que el mandatario colombiano, junto a su familia y colaboradores cercanos, podría ser incluido en la Lista Clinton por presuntos vínculos con el narcotráfico.

Moreno, en una entrevista concedida a Fox News, afirmó que “lo que tenemos en Colombia es un presidente que fue elegido gracias a la ayuda de los carteles de la droga” y anunció que el Gobierno de EE. UU., a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), estaría evaluando dicha inclusión, mientras avanza una investigación en curso.

La reacción de Petro no se hizo esperar. A través de su cuenta oficial en X (antes Twitter), el jefe de Estado negó rotundamente cualquier vínculo con el narcotráfico y calificó las declaraciones del senador republicano como parte de una “campaña contra su gobierno”. Además, recordó que la ONU reconoció errores en su informe de 2024 sobre cultivos ilícitos en Colombia.

“Como la ONU va a corregir su informe y se cae la tesis de Trump para atacar con misiles los lancheros de todos los países caribeños, entonces el senador Bernie Moreno ya se inventa otra tesis sustituta: que mi campaña fue financiada por el narcotráfico”, escribió Petro.

El presidente también atribuyó estas acusaciones a una supuesta cercanía de Moreno con la derecha colombiana, en especial con el expresidente Andrés Pastrana, cuyo gabinete —dijo— tuvo nexos con el paramilitarismo y el lavado de dinero.

En un giro más polémico, Petro denunció que su campaña presidencial en 2022 fue objeto de espionaje por parte de la Policía Nacional, en una operación dirigida —según él— por el general Jorge Vargas. También arremetió contra su antecesor, Iván Duque, asegurando que su campaña sí recibió dineros del narcotráfico, en alusión a los conocidos vínculos con el fallecido José ‘Ñeñe’ Hernández.

“El general Vargas es responsable de la muerte de más de 60 jóvenes, y el apresamiento de 3.000 durante la protesta social contra el gobierno Duque”, señaló el mandatario, quien también acusó al exfiscal Francisco Barbosa de encubrir estos hechos.

La tensión sigue escalando y pone sobre la mesa un nuevo capítulo en las ya complejas relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Mientras la OFAC no se pronuncia oficialmente, la polémica crece tanto en la esfera política como en la opinión pública. ¿Qué sigue ahora?


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