Aunque Washington descartó medidas comerciales inmediatas, crece la tensión con el gobierno colombiano: más nombres en la Lista Clinton y un posible proceso judicial en EE. UU. podrían escalar el conflicto diplomático.
La Casa Blanca decidió no imponer nuevos aranceles a Colombia, tras varios días de especulación por las crecientes tensiones entre Bogotá y Washington. Sin embargo, esta pausa comercial no significa calma política. De hecho, podría ser la antesala de un nuevo golpe diplomático contra el presidente Gustavo Petro.
El senador Marco Rubio confirmó este sábado que Estados Unidos no aplicará sanciones arancelarias, un día después de que el Departamento del Tesoro anunciara la inclusión de Petro, parte de su familia y el ministro Armando Benedetti en la conocida Lista Clinton, que bloquea el acceso al sistema financiero estadounidense.
“Nuestras relaciones con el pueblo colombiano y el sector económico son sólidas y duraderas”, afirmó Rubio. Pero advirtió que el verdadero conflicto con Petro se origina en “su falta de cooperación en la lucha antidrogas”, lo que llevó a la decisión de no certificar a Colombia en esta materia. Esa medida implica la pérdida de 27 millones de dólares en ayuda estadounidense.
Mientras tanto, medios como El Tiempo informan que la embestida podría ampliarse con la incorporación de hasta 50 nombres adicionales a la Lista Clinton, entre ellos funcionarios, exfuncionarios y personas cercanas a la primera dama Verónica Alcocer, también sancionada este viernes.
La segunda fase del conflicto tendría un componente judicial: la posible apertura de un proceso en una corte estadounidense por presuntos aportes irregulares de dinero del régimen de Nicolás Maduro a la campaña “Petro Presidente” en 2022. El exfuncionario venezolano Hugo “El Pollo” Carvajal sería clave para sustentar esa acusación.
Por ahora, Estados Unidos evita un choque comercial directo con Colombia, pero intensifica la presión política sobre el presidente Petro, utilizando herramientas financieras y judiciales como parte de una estrategia que podría redefinir las relaciones bilaterales en los próximos meses.

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