Legisladores estadounidenses han exigido explicaciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, luego de que un informe del Washington Post señalara que habría ordenado un segundo ataque para eliminar a los sobrevivientes de un bombardeo a una presunta narcolancha en el Caribe.
El ataque inicial, ocurrido el 2 de septiembre, habría dejado al menos dos sobrevivientes, según el medio. La noticia ha generado dudas sobre la legalidad de las operaciones militares estadounidenses en la región, donde más de 80 personas han muerto desde principios de septiembre en acciones que Washington justifica como parte de su lucha contra el narcotráfico.
La Casa Blanca confirmó que se realizó un segundo ataque con autorización de Hegseth, pero negó que este tuviera la intención de “acabar con todos” los tripulantes. La secretaria de prensa Karoline Leavitt aseguró que las acciones se ajustan a la ley y que los ataques son parte de un conflicto armado no internacional contra presuntos narcotraficantes.
Legisladores de ambos partidos, incluidos los senadores Tim Kaine y Mike Turner, calificaron de “grave” la posibilidad de que se haya atacado a sobrevivientes y pidieron una supervisión exhaustiva por parte del Congreso. El Comité de Servicios Armados del Senado y de la Cámara de Representantes prometió investigar a fondo las operaciones.
El presidente Donald Trump defendió públicamente a Hegseth, asegurando que confía “al cien por cien” en su secretario de Defensa y que su administración investigará los hechos. Por su parte, Venezuela condenó los ataques y anunció que realizará su propia investigación sobre el segundo bombardeo.
Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Caribe, cerca de Venezuela, como parte de lo que describe como operaciones antinarcóticos, en medio de acusaciones mutuas con el gobierno de Nicolás Maduro sobre la intensificación de las tensiones en la región.

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