Colombianos desaparecen del radar migratorio de EE.UU.

Los colombianos caen al 1 % de las detenciones en la frontera de EE. UU., mientras las deportaciones internas aumentan.

El flujo migratorio en la frontera sur de Estados Unidos alcanza su nivel más bajo en medio siglo, según un informe reciente del Migration Policy Institute (MPI), y los colombianos parecen haberse casi “desvanecido” del radar migratorio. Mientras representaban hasta el 8 % de los detenidos en 2024, en 2025 apenas constituyen el 1 % de los arrestos, en medio de un desplome histórico de las detenciones y un aumento de las deportaciones dentro del país.

El estudio identifica cinco transformaciones clave en la dinámica migratoria: un cambio en el perfil de los migrantes hacia adultos solos, el traslado de la aplicación de la ley migratoria al interior de EE. UU., el aumento de deportaciones de personas sin antecedentes penales, la caída de detenciones de migrantes no mexicanos o centroamericanos, y nuevas restricciones de asilo que han reducido el flujo irregular.

Las cifras muestran una caída dramática: en el año fiscal 2025, la Patrulla Fronteriza registró 444.000 detenciones, frente a 2,1 millones en 2024, un descenso del 80 %. Paralelamente, las deportaciones internas a cargo del ICE subieron un 25 %, alcanzando 234.000 arrestos en comunidades estadounidenses como Los Ángeles, Chicago y Nueva York, marcando un cambio que no se veía desde 2014.

El informe también evidencia un cambio en el perfil de los detenidos: solo el 35 % tenía antecedentes penales, frente al 65 % del año anterior, mientras que los arrestos por violaciones migratorias subieron del 6 % al 35 %. Además, la liberación bajo fianza se ha desplomado del 26 % al 3 %, y actualmente el 90 % de los detenidos termina deportado directamente.

Aunque Washington celebra estas cifras como un éxito de su estrategia migratoria, el MPI alerta sobre la falta de transparencia: desde enero, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no publica datos detallados de ICE, lo que dificulta evaluar el impacto real de estas políticas y sus consecuencias sobre las comunidades inmigrantes y los gobiernos locales.

“Sin transparencia en los datos, será imposible evaluar si esta caída refleja un control sostenible o simplemente un cambio de escenario”, advierte el informe.


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