Alzhéimer: un tratamiento experimental ofrece mejoras sostenidas y marca un giro hacia la medicina personalizada

En la reciente Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer (AAIC), celebrada el 30 de julio, la farmacéutica japonesa Eisai presentó resultados esperanzadores tras cuatro años de estudio del anticuerpo monoclonal lecanemab (Leqembi). Este fármaco, diseñado para tratar el alzhéimer en sus etapas iniciales, logró frenar el deterioro cognitivo y mejorar la función diaria en más del 50% de los pacientes.

Según Emer MacSweeney, neurorradióloga y cofundadora de Re:Cognition Health, el tratamiento mostró una “fuerte eficacia clínica”, especialmente cuando se aplica de forma temprana. Leqembi actúa sobre los protofibrilos, precursores de la placa amiloide, ampliando el enfoque tradicional de los tratamientos y apuntando a nuevas causas subyacentes de la enfermedad.

Medicina de precisión: diagnóstico precoz y genética

Este avance se alinea con una tendencia creciente: la medicina personalizada en el tratamiento del alzhéimer. Gracias a nuevas herramientas como pruebas de sangre de bajo costo, ya es posible detectar la enfermedad incluso una década antes de que aparezcan los síntomas clínicos, permitiendo actuar con mayor efectividad.

Sin embargo, el enfoque no es universal. Alrededor del 15% de los pacientes presentan dos copias del gen APOE4, conocido como el “gen del alzhéimer”, lo que los hace más propensos a efectos adversos con anticuerpos monoclonales. De hecho, la Agencia Europea del Medicamento ha restringido el uso de lecanemab en estos casos, generando una necesidad urgente de alternativas terapéuticas.

Alternativas en investigación

Entre esas alternativas destaca valiltramiprosato, un medicamento oral en fase 3 que, aunque no alcanzó sus objetivos en fases avanzadas, mostró mejoras cognitivas sin efectos adversos graves en pacientes con APOE4/4 en etapas muy iniciales de la enfermedad.

Un cambio de enfoque en el tratamiento

Aunque el foco actual está en pacientes en fases tempranas, MacSweeney no descarta que lecanemab pueda ser útil en otras formas y etapas del alzhéimer. Se necesitarán más estudios para confirmar su efectividad en diferentes variantes.

En conjunto, estos avances refuerzan una idea clave: el futuro del tratamiento del alzhéimer será más temprano, más personalizado y más efectivo. Y por primera vez en mucho tiempo, la ciencia empieza a perfilar una vía tangible para cambiar el curso de esta enfermedad.


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