El anuncio del Gobierno de Benjamín Netanyahu de ocupar militarmente la Ciudad de Gaza ha encendido las alarmas de la comunidad internacional, generando un rechazo generalizado por parte de la ONU, líderes mundiales y organizaciones civiles.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, exigió detener “de inmediato” la implementación del plan israelí, al considerarlo una violación al derecho internacional y a la sentencia de la Corte Internacional de Justicia. Türk advirtió que la ofensiva podría derivar en “más sufrimiento insoportable, destrucción sin sentido y crímenes de guerra y lesa humanidad”.
A la condena se sumaron Reino Unido, China, Australia y familiares de rehenes israelíes, quienes criticaron la decisión del gabinete de seguridad de Netanyahu por considerarla imprudente y contraproducente para la liberación de los secuestrados por Hamás desde octubre de 2023.
“El gobierno nos está llevando hacia una catástrofe colosal. La ocupación abandona a los rehenes y desprecia la voluntad del pueblo israelí”, declaró el Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos.
El primer ministro británico, Keir Starmer, calificó la ocupación como “errónea” y pidió a Israel que reconsidere su estrategia: “Lo que se necesita es un alto el fuego, ayuda humanitaria y una solución negociada basada en dos Estados”.
China, por su parte, denunció las acciones israelíes como “peligrosas” y reiteró que Gaza “es parte inseparable del territorio palestino”. Australia alertó que la ocupación agravará la catástrofe humanitaria, y recordó que el desplazamiento forzado permanente viola el derecho internacional.
Mientras las presiones diplomáticas aumentan, crecen las movilizaciones ciudadanas en varias partes del mundo —incluyendo Sídney, Melbourne y Brisbane— en solidaridad con el pueblo palestino y en contra de la escalada militar.

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