Desde Pastrana hasta Petro, el país ha sido testigo de una verdadera maratón de reformas tributarias. ¿Qué han cambiado y por qué tantas? Aquí te lo contamos.
En las últimas dos décadas y media, Colombia ha vivido una intensa actividad legislativa en materia tributaria. Desde el año 2000, cinco presidentes han presentado un total de 13 reformas tributarias, cada una con el objetivo de equilibrar las finanzas del Estado, responder a crisis fiscales o financiar ambiciosos programas sociales.
El más reciente capítulo lo protagoniza el presidente Gustavo Petro, quien acaba de presentar ante el Congreso un nuevo proyecto de ley de financiamiento con el que espera recaudar $26,3 billones para balancear el Presupuesto General de la Nación proyectado para 2026. Aunque ha sido blanco de críticas, este tipo de iniciativas no son nuevas en la historia reciente del país.
Desde la implementación del Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF) en el gobierno de Andrés Pastrana, hasta la creación de impuestos a la riqueza, la equidad, el patrimonio y las exportaciones petroleras en administraciones posteriores, cada gobierno ha intentado —con mayor o menor éxito— ajustar el modelo tributario.
Un recorrido por las reformas:
- Pastrana (1998–2002): Dos reformas enfocadas en aumentar ingresos en tiempos de crisis económica. Nació el GMF, conocido como el “4×1.000”.
- Uribe (2002–2010): Cuatro reformas para financiar la seguridad democrática y programas sociales. Se ampliaron el IVA y la retención en la fuente; surgió el impuesto al patrimonio.
- Santos (2010–2018): Cuatro reformas que introdujeron impuestos a la equidad y la riqueza, y aumentaron el IVA al 19%.
- Duque (2018–2022): Tres leyes que buscaron reducir el impuesto de renta, devolver IVA a los más vulnerables y aumentar la tributación empresarial.
- Petro (2022–presente): Una gran reforma (Ley 2277) y un intento fallido de ley de financiamiento. Se introdujeron impuestos saludables, ajustes a dividendos y sobretasas al petróleo y carbón.
Con cada reforma, los gobiernos han buscado responder a diferentes presiones: desde déficits fiscales hasta necesidades sociales o coyunturas económicas. Sin embargo, expertos advierten que muchos de estos cambios han sido respuestas coyunturales, más que transformaciones estructurales.
La pregunta que sigue abierta es: ¿cuánto más puede resistir el sistema tributario colombiano sin una reforma integral de fondo?

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