“La reforma no pasará”: exministros hunden tributaria de Petro y advierten crisis fiscal histórica

El Gobierno busca recaudar $26,3 billones, pero expertos aseguran que el proyecto está muerto antes de nacer. ¿Qué pasará con las finanzas del país?

A menos de una semana de que el Congreso decida si aprueba la ambiciosa reforma tributaria del Gobierno Petro, los principales expertos del país ya le colocaron la lápida. Durante el foro Propuestas para evitar el colapso fiscal, celebrado en la Universidad EIA, exministros de Hacienda, analistas económicos y figuras de alto perfil como Carolina Soto (Banco de la República) y José Ignacio López (Anif) coincidieron en un diagnóstico preocupante: el proyecto no tiene futuro político, ni viabilidad económica.

Aunque el Ejecutivo plantea que la reforma permitiría cerrar un presupuesto récord de $556 billones, lo cierto es que los analistas fueron contundentes: el Congreso no la aprobará. Incluso, el exministro José Manuel Restrepo calificó el proyecto como “kamikaze”, mientras que Cecilia López, también exministra, lo tachó de “exagerado” y alertó sobre la pérdida de credibilidad del Gobierno en el manejo de las cuentas fiscales.

El panorama fiscal es crítico: Colombia registró un déficit de $69,4 billones en el primer semestre de 2025, equivalente al 3,8% del PIB. Y se proyecta que al cierre del año alcanzará el 7,1%, niveles similares a los de la pandemia.

A pesar de las diferencias ideológicas, los exfuncionarios coincidieron en tres puntos clave:

  1. La reforma tributaria no se aprobará como está.
  2. El próximo gobierno tendrá que presentar una nueva ley de financiamiento.
  3. Es urgente un ajuste fiscal, pero recortar el gasto público es casi imposible por sus múltiples inflexibilidades (pensiones, transferencias, inversión social).

El exministro Alberto Carrasquilla ironizó diciendo que ni siquiera se tomó el tiempo de leer el texto: “No me voy a gastar mi tiempo en algo que no va a pasar”, mientras que Carolina Soto aseguró que tal vez se logre negociar una reforma mínima de unos $6 billones.

Por su parte, Diego Guevara, exministro del actual gobierno, admitió que si no se aprueba ahora, en menos de dos años habrá que presentar otra tributaria por necesidad fiscal. A su vez, defendió ciertos elementos del proyecto, como gravar los juegos de azar, y advirtió que cualquier nuevo presidente se enfrentará a una realidad fiscal implacable.

En lo técnico, el proyecto ha sido criticado por golpear la inversión, encarecer el uso del capital y castigar a todos los estratos, incluso los más vulnerables, al proponer un aumento del IVA a la gasolina. El consenso es que el impacto sería negativo sobre el crecimiento económico, la inflación y la confianza empresarial.

En definitiva, la reforma tributaria de Petro se enfrenta no solo a la aritmética legislativa, sino también al escepticismo técnico y político. El reloj avanza hacia el 15 de septiembre, pero todo apunta a que el Gobierno deberá replantear su estrategia… o preparar una narrativa para explicar su fracaso.


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