En un movimiento que ya está generando tensiones regionales, Estados Unidos ha desplegado tres destructores con misiles guiados cerca de las costas de Venezuela como parte de una operación militar que, según Reuters, busca “contrarrestar amenazas contra la seguridad nacional de Estados Unidos” vinculadas a organizaciones narcoterroristas.
La operación, que se activará en las próximas 36 horas, incluye el envío de aproximadamente 4.000 efectivos, varios aviones espía P-8, al menos un submarino de ataque y tres buques de guerra: el USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson. El despliegue se extenderá por varios meses y operará en aguas y espacio aéreo internacional del Caribe, sin ingresar a territorio soberano.
Desde Caracas, el presidente Nicolás Maduro reaccionó en cadena nacional afirmando que “ningún imperio va a venir a tocar suelo sagrado de Venezuela” y dejó claro que, por ahora, no pedirá apoyo militar a Colombia.
Mientras tanto, desde Washington, la presión crece. El congresista republicano Carlos Giménez ironizó en redes sociales preguntando: “¿Nicolás volverá a hacer el ridículo este cuando lleguen los tres buques destructores de Estados Unidos?”
Este despliegue se enmarca en una estrategia más amplia: EE. UU. ha designado al Cartel de Los Soles —presuntamente liderado por Maduro— como una organización terrorista internacional, ha aumentado la recompensa por el mandatario venezolano a 50 millones de dólares (más que la que se ofrecía por Osama Bin Laden) y el presidente Donald Trump habría firmado una orden secreta autorizando el uso de fuerza militar contra carteles en Latinoamérica.

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