Con banderas ucranianas, girasoles y pancartas que denunciaban a Putin como “criminal de guerra” y cuestionaban a Trump, cientos de manifestantes tomaron las calles de Anchorage este viernes, justo antes de la inédita cumbre entre el expresidente estadounidense y el mandatario ruso.
El encuentro marca la primera vez que un presidente ruso pisa suelo de la antigua colonia, vendida a EE.UU. por 7,2 millones de dólares en 1867, y que aún conserva una identidad propia: “Alaska está con Ucrania”, rezaban muchos de los carteles en la protesta.
“Putin es un criminal de guerra y no le deberíamos estar dando bienvenida a nuestro país, y mucho menos a Alaska”, dijo Rachel Coney, una de las voces más críticas en una manifestación que reunió a unas 500 personas.
En medio de un ambiente festivo, con el sol de verano del Ártico iluminando una ciudad de 300.000 habitantes, los residentes rechazaron no solo la presencia de Putin, sino también el rol de Trump en la negociación de un supuesto acuerdo de paz con Rusia.
“Trump no merece ningún Nobel de la Paz”, insistió Coney, mientras otros manifestantes recordaban que Alaska fue aceptada como estado apenas en 1959, en plena Guerra Fría, y hoy no quiere convertirse en escenario de concesiones a costa de Ucrania.
Aunque la cumbre despierta curiosidad, muchos en Anchorage aseguran estar más preocupados por el simbolismo de recibir a un líder que enfrenta una orden de arresto por crímenes de guerra, que por los protocolos diplomáticos del evento.

Leave a Reply