En el aniversario del primer ataque nuclear en la historia, las potencias actuales elevan el tono, modernizan arsenales y reavivan el temor a una nueva catástrofe global.
Este 6 de agosto, el mundo conmemora los 80 años del bombardeo atómico sobre Hiroshima, un evento que cambió para siempre el curso de la historia. Sobrevivientes, autoridades y ciudadanos se reunieron en el Parque Memorial de la Paz, donde en 1945 un bombardero B-29 estadounidense lanzó la bomba “Little Boy”, matando instantáneamente a más de 110.000 personas. Tres días después, Nagasaki fue arrasada por una segunda bomba.
Hoy, ese recuerdo se enfrenta con una amenaza más vigente que nunca: el creciente riesgo de un conflicto nuclear en medio de tensiones entre potencias globales.
“No nos queda mucho tiempo”, advirtió la organización japonesa Nihon Hidankyo, ganadora del Nobel de la Paz, que representa a los sobrevivientes y lucha por la abolición de estas armas. Su mensaje es claro: los países con arsenal nuclear “dan la espalda” al llamado de desarme.
La advertencia no es exagerada. Solo en las últimas semanas, las tensiones entre Rusia y Estados Unidos por la guerra en Ucrania incluyeron amenazas nucleares. A esto se suman ataques a instalaciones iraníes, conflictos fronterizos entre India y Pakistán, y declaraciones tajantes de Corea del Norte, que reafirma su decisión de no negociar su estatus nuclear.
Este escenario llevó al Bulletin of Atomic Scientists a mover nuevamente su Reloj del Juicio Final: ahora faltan 89 segundos para la medianoche, el punto más cercano a una catástrofe planetaria desde su creación en 1947. Un solo segundo más cerca que en 2024, pero con un significado alarmante.
“La amenaza nuclear fue el eje de nuestro informe”, afirma el grupo. Aunque también consideran factores como el cambio climático, pandemias y el mal uso de la inteligencia artificial, lo que más pesa es el poder de destrucción de unas armas capaces de borrar ciudades enteras en segundos.
Hoy, existen más de 12.000 armas nucleares en el mundo, en manos de nueve países. Solo Estados Unidos y Rusia poseen el 90 % del total, aunque China, India, Corea del Norte y el Reino Unido están aumentando activamente sus arsenales.
Y mientras el mundo recuerda el horror de Hiroshima, también observa cómo el riesgo nuclear crece, silenciosamente, a la sombra de una historia que podría repetirse.

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