Una dieta equilibrada, hábitos saludables y un probiótico con respaldo científico podrían ser la solución para los trastornos digestivos en la infancia.
Lograr que los más pequeños mantengan una alimentación sana y al mismo tiempo disfruten lo que comen es un desafío constante para padres y cuidadores, sobre todo cuando aparecen molestias digestivas. En este escenario, los probióticos se perfilan como aliados clave para cuidar el bienestar intestinal de los niños.
Trastornos como el Síndrome del Intestino Irritable, que afecta hasta a un 15% de la población y que se presenta cada vez más en niños, generan síntomas como dolor abdominal, gases, hinchazón o alteraciones en el ritmo intestinal. Aunque no existe una cura definitiva, un enfoque integral puede marcar la diferencia.
“La gestión del estrés, una dieta adecuada para su edad, sueño regular y actividad física pueden mejorar significativamente los síntomas”, explica Ana I. Ortiz Gutiérrez, gerente del área de Salud de Farmasierra.
Además, destaca la importancia de probióticos con evidencia científica, como la cepa Bifidobacterium longum 35624®, que ha demostrado reducir síntomas digestivos y mejorar la calidad de vida infantil.
Entre las recomendaciones clave: mantener una alimentación equilibrada sin caer en dietas restrictivas innecesarias, cuidar la salud emocional del niño, fomentar el movimiento y, ante síntomas persistentes, acudir al especialista.
La identificación precoz de los síntomas digestivos y un abordaje médico personalizado pueden ser cruciales para prevenir complicaciones a largo plazo. Y no todos los probióticos son iguales: elegir el adecuado puede marcar la diferencia.

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