Cinco misiones activas, miles de órbitas completadas y toneladas de datos: así avanza la NASA en su ambicioso plan de llevar humanos a Marte en las próximas décadas.
Marte ya no es solo el planeta rojo y lejano del que hablaban los libros de ciencia ficción. Aunque hoy esté habitado únicamente por robots, la NASA trabaja con paso firme para que los primeros humanos pisen su superficie en el futuro cercano. Desde mapas geológicos hasta experimentos atmosféricos, el objetivo final es uno: hacer posible la vida humana en Marte.
Actualmente, cinco misiones de la NASA estudian el planeta desde distintas perspectivas. Entre ellas destaca Mars Odyssey, la sonda que ostenta el récord como la más longeva orbitando un planeta diferente a la Tierra. Desde 2001, recopila datos sobre la geología, la atmósfera y la presencia de hielo, clave para la futura supervivencia humana.
El róver Curiosity, en Marte desde 2012, y Perseverance, desde 2021, han encontrado señales de que el planeta pudo haber albergado vida microbiana. Este último, además, recolecta muestras para traerlas a la Tierra en futuras misiones. Su lugar de exploración, el cráter Jezero, fue elegido por su pasado como delta fluvial.
Pero no solo se busca agua o vida pasada. Con la misión Maven, la NASA estudia cómo y por qué Marte perdió gran parte de su atmósfera, lo que resulta crucial para saber cómo proteger a los futuros colonos. Todo esto, mientras se prueban nuevas tecnologías que algún día harán posible la vida humana a más de 200 millones de kilómetros de casa.
¿La gran pregunta? No es si llegaremos, sino cuándo y cómo lograremos vivir en Marte. La carrera espacial por un nuevo hogar en el sistema solar ya comenzó.

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