“Ni un peso atrás”: Petro firma en plaza pública el decreto que blinda el salario mínimo y desafía al Consejo de Estado

Miles de personas colman la Plaza de Bolívar mientras el presidente ratifica el aumento del 23,7% y convierte el acto en un mensaje político en plena antesala electoral

Ante una Plaza de Bolívar repleta, el presidente Gustavo Petro firmó este jueves el nuevo decreto que mantiene el salario mínimo en dos millones de pesos (unos 540 dólares), la cifra definida en diciembre pasado.

“No nos echamos para atrás. Firmamos y se entrega al Consejo de Estado”, afirmó el mandatario entre aplausos y vítores, ratificando el histórico aumento del 23,7% pese a la suspensión previa del decreto por parte del Consejo de Estado, que le había dado ocho días para expedir uno nuevo.

Petro cumplió el plazo. Pero no movió “ni un dígito”.

“Ni un peso atrás”: la consigna que marcó la noche

Decenas de miles de ciudadanos respondieron a la convocatoria del presidente para respaldar el aumento. En la emblemática plaza del centro de Bogotá, el eslogan tradicional “Ni un paso atrás” mutó en versión económica: “Ni un peso atrás”.

El ambiente fue festivo, casi de celebración anticipada. La multitud esperaba que el mandatario presentara públicamente el nuevo decreto, sustentado —según explicó— en estudios técnicos adicionales.

El punto central del debate jurídico gira en torno a que el tribunal consideró que el Gobierno no aplicó criterios habituales como meta de inflación y productividad, establecidos en la ley de 1996. Petro, sin embargo, defendió que el nuevo decreto incorpora ahora esos elementos y subrayó que es la primera vez desde la Constitución de 1991 que un decreto del salario mínimo incluye explícitamente el concepto de “vital”, apoyado en un estudio de la Organización Internacional del Trabajo.

Choque institucional y mensaje político

Durante su discurso, Petro enmarcó la decisión judicial como parte de los obstáculos que, asegura, ha enfrentado su Gobierno. Comparó la situación con un “muro de Berlín” que impide aplicar transformaciones estructurales y recordó el hundimiento de su reforma a la salud en el Congreso y la revisión de la pensional en la Corte Constitucional.

Las críticas no solo se dirigieron a las altas cortes y al Legislativo, sino también a sectores de su propio equipo en la Casa de Nariño. Incluso aseguró que estará “feliz” cuando termine su mandato, en menos de seis meses.

Un acto social con eco electoral

Aunque Petro insistió en que no se trataba de un evento proselitista —algo restringido para un jefe de Estado en época electoral—, la jornada estuvo atravesada por consignas a favor del senador Iván Cepeda, aspirante presidencial del petrismo.

“¡Cepeda presidente!”, coreó la multitud en varios momentos. También se observaron elementos de campaña de candidatos al Congreso vinculados al oficialismo y a sectores aliados.

El propio mandatario hizo referencia indirecta a las elecciones legislativas del 8 de marzo y presidenciales de mayo, llamando a “volver a ganar el programa de gobierno” y pidiendo no votar por “los vampiros que se chupan la sangre del pueblo”.

Más que un decreto: narrativa de movilización

El evento combinó movilización social, mensaje institucional y estrategia política. Para sus seguidores, la plaza llena fue una demostración de respaldo ciudadano que busca blindar la medida ante futuras decisiones judiciales y enviar un mensaje a la oposición y a los gremios empresariales.

La escena final dejó una imagen potente: Petro firmando el decreto en el corazón político del país, ante miles de personas, con una consigna que sintetiza el momento —“Ni un peso atrás”— y con el salario mínimo convertido en bandera social y eje del debate electoral.


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