Con cifras preocupantes de contagios y muertes, el Gobierno Departamental llegó hasta Santiago Pérez para reforzar la vacunación y frenar la expansión de la enfermedad.
Ataco se convirtió en el foco principal de atención sanitaria en el Tolima. Con 27 contagios confirmados y 10 muertes por fiebre amarilla, este municipio del sur del departamento recibió la visita de la gobernadora Adriana Magali Matiz, quien encabezó una jornada de sensibilización y vacunación junto a la secretaria de Salud, Katherine Rengifo; la directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso; y autoridades regionales y locales.
La visita se concentró en el corregimiento de Santiago Pérez, el centro poblado más importante de Ataco, donde la mandataria se reunió con la comunidad educativa para impulsar acciones puntuales de inmunización. Desde allí, Matiz reiteró la urgencia de fortalecer la cobertura de la vacuna, única herramienta efectiva para prevenir la enfermedad.
La gobernadora recordó que el brote comenzó en 2024, un hecho sin precedentes para el Tolima. Sin embargo, la situación se agravó a finales de 2025 y comienzos de 2026. “Entre diciembre del año anterior y enero de este año hemos tenido 29 casos de fiebre amarilla, con 14 personas fallecidas. Eso nos preocupa profundamente, porque sin vacunación las muertes pueden aumentar”, advirtió.
Desde Santiago Pérez, Matiz hizo un llamado directo a la población para que acuda a los puntos de vacunación. Explicó que la inmunización está disponible para personas desde los nueve meses de edad hasta adultos mayores, e insistió en que la protección colectiva es clave para frenar la mortalidad.
Por su parte, la secretaria de Salud del Tolima, Katherine Rengifo, alertó sobre la alta presencia de población flotante, especialmente vinculada a la minería ilegal, lo que incrementa el riesgo de propagación. “Estamos sensibilizando a todos los habitantes, sin importar su lugar de origen, para que se vacunen. Necesitamos a toda la población inmunizada para detener los contagios”, afirmó.
La jornada en Ataco marca una contraofensiva sanitaria del Gobierno Departamental para contener la fiebre amarilla y evitar que el brote siga cobrando vidas en el sur del Tolima.

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