La definición del salario mínimo en Colombia para 2026 entra en su recta final con un dato clave en el centro del debate: la inflación anual de noviembre de 2025, cifra que el Dane publicará el 5 de diciembre a las 6:00 p. m. En un contexto marcado por tensiones inflacionarias, aumento de costos empresariales y márgenes de utilidad en retroceso, este indicador será la base de cálculo para los cerca de dos millones de trabajadores que dependen del ajuste.
Para 2024, el salario mínimo quedó fijado en $1.423.500 tras un incremento del 9,54%. Ahora, para 2026, la discusión se concentra en dos variables: la inflación anual —que se mantiene por encima del 5%— y la productividad laboral, cuyo dato más reciente del Dane registró un crecimiento de 0,91% en el tercer trimestre de 2025.
Las proyecciones económicas coinciden en que la inflación de noviembre se ubicará entre 5,4% y 5,5%. Asobancaria prevé una leve baja hasta 5,45%, explicada principalmente por presiones en los precios de alimentos como carne de res, frutas y verduras, además del impacto de servicios regulados como gas natural. Bancolombia calcula una variación mensual del IPC de 0,26%, que dejaría la inflación anual en 5,50%, mientras Corficolombiana proyecta una disminución a 5,4% impulsada por la caída en los precios de alimentos y servicios.
Fedesarrollo y la Bolsa de Valores de Colombia, por su parte, estiman un cierre de noviembre en 5,45% y un diciembre cercano al 5,37%, lejos aún del rango meta del Banco de la República (2%–4%). La presión inflacionaria persistiría incluso hacia noviembre de 2026, con expectativas de 4,52%.
Con estas cifras, el ajuste técnico del salario mínimo —inflación más productividad laboral— proyecta un aumento entre 6,31% y 6,41%. Esto llevaría el salario mínimo de 2026 a un rango entre $1.513.400 y $1.514.800, dependiendo del dato final del Dane y los redondeos de la mesa de concertación.
Sin embargo, el escenario político tensiona la negociación: el Gobierno Petro y los sindicatos insisten en un aumento del 11%, lo que pondría el mínimo por encima de $1.580.000. Esta postura llevó a que el presidente de Fenalco, Jaime Cabal, se levantara de la mesa de concertación, argumentando inviabilidad para el sector empresarial.
El debate también se extiende al impacto que tendría el incremento para las compañías. Camilo Herrera, fundador de Raddar, advierte que el alza del salario mínimo “es más un aumento de costos para las empresas que un aumento de ingreso para los empleados”, presionando precios, reduciendo utilidades y complicando el recaudo fiscal. Sectores intensivos en mano de obra, como salud y educación, serían los más afectados ante la posibilidad de que sus ingresos no crezcan al mismo ritmo de las obligaciones laborales.
Con los cálculos técnicos sobre la mesa y posiciones encontradas entre Gobierno, gremios y trabajadores, el país espera el dato del Dane que terminará de definir cuánto subirán los ingresos más bajos en 2026.

Leave a Reply