Brasil en vilo: Bolsonaro vuelve a prisión entre sospechas de fuga y una vigilia que encendió las alarmas

Brasil detiene nuevamente a Bolsonaro tras detectar riesgo “concreto” de fuga

La mañana de este sábado terminó en un nuevo giro para la crisis política brasileña: la Policía Federal detuvo preventivamente al expresidente Jair Bolsonaro en Brasilia, después de que el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), revocara su arresto domiciliario. El exmandatario, condenado en septiembre a 27 años y 3 meses de prisión, fue trasladado a la Superintendencia de la Policía Federal en el Distrito Federal, donde permanecerá en un centro de detención especial.

La decisión llega en un momento de máxima tensión y responde a una alerta de la propia Policía Federal: un riesgo “concreto” de fuga. Según el fallo, este riesgo se disparó tras la convocatoria de una vigilia en apoyo al expresidente realizada por su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, frente a la residencia donde el exmandatario cumplía arresto domiciliario. Las autoridades sostienen que la aglomeración podría obstaculizar la vigilancia policial y permitir una eventual tentativa de escape.

Como si no fuera suficiente, el sistema de monitoreo detectó durante la madrugada una violación del brazalete electrónico de Bolsonaro, reforzando la sospecha de una posible huida. Moraes señaló que la movilización convocada por Flávio recuerda estrategias utilizadas por los seguidores del expresidente en episodios anteriores, incluidos los campamentos frente a cuarteles tras las elecciones de 2022 y las acciones que desembocaron en los ataques del 8 de enero de 2023.

La decisión judicial también menciona el antecedente de aliados del expresidente que abandonaron el país para evadir la justicia, como la congresista Carla Zambelli —que viajó a Italia— y el exdirector de la Abin, Alexandre Ramagem, que habría partido rumbo a Estados Unidos. Ambos fueron condenados en el mismo proceso que llevó a la sentencia contra Bolsonaro.

La condena que marcó un antes y un después

Bolsonaro fue sentenciado por el STF a 27 años y 3 meses de prisión por liderar una organización criminal integrada por militares, policías y aliados, cuyo objetivo habría sido impedir la transición de poder tras su derrota electoral frente a Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.

El expresidente fue declarado culpable de cinco delitos:

  • Organización criminal armada
  • Intento de abolición violenta del Estado Democrático de Derecho
  • Golpe de Estado
  • Daños agravados mediante violencia y amenazas
  • Deterioro del patrimonio histórico

Otros siete acusados, entre ellos figuras clave como Augusto Heleno, Anderson Torres, Mauro Cid y Walter Braga Netto, también fueron condenados.

La Fiscalía sostiene que la organización actuó desde 2021 en varios frentes: campañas para desacreditar el sistema electoral, presiones al Alto Mando militar para respaldar un decreto golpista, interferencias en el proceso electoral y acciones que culminaron en los ataques del 8 de enero de 2023.

Un proceso que entra en su fase decisiva

El arresto de este sábado ocurre cuando el caso se acerca a su tramo final, después de que la semana pasada el Tribunal Supremo rechazara los recursos de la defensa. Bolsonaro, que pasó de llevar un brazalete electrónico a un arresto domiciliario estricto y ahora a una nueva prisión preventiva, aguarda todavía la resolución definitiva de su apelación.


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