Trump sufre una humillación histórica en Washington que lo deja más expuesto que nunca en el caso Epstein.
Donald Trump atraviesa uno de los momentos más delicados de sus dos presidencias después de una derrota legislativa que pocos habrían imaginado. En apenas unos días, el Congreso —controlado por los republicanos— aprobó casi por unanimidad un proyecto de ley que obliga al Departamento de Justicia a publicar los archivos relacionados con Jeffrey Epstein, el delincuente sexual convicto cuyo caso persigue a los círculos de poder desde hace años.
Lo que comenzó como un intento del presidente y de su secretaria de Justicia, Pam Bondi, por controlar el relato y posponer la divulgación de los documentos, terminó convirtiéndose en una humillación política que ha agudizado la sensación de vulnerabilidad en la Casa Blanca.
Un golpe inesperado desde el propio partido
Hasta hace apenas unos días, nadie en Washington habría apostado por una aprobación tan fulminante del proyecto: solo un voto en contra. La presión política, alimentada por el activismo de supervivientes y legisladores de ambos partidos, desmontó las maniobras de Trump y su entorno para frenar la publicación.
Incluso figuras republicanas clave, como el presidente de la Cámara, Mike Johnson —que inicialmente había rechazado la medida—, se vieron superadas por un Senado que decidió ignorar objeciones y enviar la ley directamente al despacho presidencial.
Ahora, si Trump y Bondi no publican los archivos de inmediato, vuelve a surgir la pregunta que ha dominado el debate político durante meses: ¿qué está ocultando el presidente?
Las víctimas celebran, pero desconfían
Para las supervivientes de Epstein, la decisión del Congreso supone una victoria simbólica y moral. Pero figuras como Haley Robson advierten que aún queda “un largo camino por recorrer”, y temen que cualquier excusa —como investigaciones abiertas o censuras masivas en los documentos— vuelva a entorpecer la justicia.
Un presidente debilitado, una tormenta que no cesa
Trump, que insiste en que la controversia es un “engaño” demócrata, se enfrenta a un escenario incómodo: su nombre aparece en correos electrónicos relacionados con Epstein ya revelados por el Congreso, y existe la expectativa de que nuevas menciones estén incluidas en los archivos que el Departamento de Justicia debe liberar.
Aunque no hay pruebas de que Trump haya cometido delitos vinculados a Epstein, su posición política lo convierte en el principal foco de atención. Y cualquier intento por filtrar, censurar o retrasar la divulgación podría avivar aún más las sospechas públicas.
Advertencias desde ambos partidos
El senador demócrata Peter Welch cuestionó públicamente si Trump tratará de evadir la ley, mientras que el republicano Thomas Massie advirtió que podría leer en público los nombres mencionados en los archivos si detecta maniobras para ocultarlos.
Con su popularidad en caída, tensiones internas en la Casa Blanca y una oposición creciente en su propio partido, el episodio Epstein amenaza con convertirse en otro punto de inflexión en la trayectoria política del presidente.

Leave a Reply