El ministro del Interior, Armando Benedetti, anunció a través de su cuenta de X que el salario mínimo para 2025 podría alcanzar los $1,8 millones, lo que representaría un aumento aproximado del 26,4% respecto al salario mínimo base de este año, que se ubicó en $1.423.000, y de 10,8% si se incluye el subsidio de transporte ($1.623.500).
Benedetti destacó que desde la llegada del presidente Gustavo Petro, el salario mínimo ha tenido un incremento del 80%, y subrayó que “un trabajador gana 100% de sus festivos y domingos”.
El anuncio ha generado reacciones de distintos sectores. Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, calificó el incremento como un “verdadero sinsentido” y advirtió sobre riesgos de inflación, señalando que “solo puede obedecer a una estrategia populista electoral o a la ignorancia supina del gobierno”.
Por su parte, el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, confirmó que hasta el 1 de diciembre se instalará la mesa de concertación de salario mínimo, donde se evaluarán las cifras del PIB, las cuentas nacionales de transferencia y el mercado laboral. Sanguino recordó que, legalmente, la negociación corresponde a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, conformada por gremios empresariales, centrales obreras y el Gobierno Nacional.
Históricamente, el salario mínimo ha mostrado aumentos significativos en los últimos años: desde $644.350 en 2015 hasta $1.423.000 en 2025, con incrementos que han ido del 3,5% al 16% en distintos años. Para 2024, el aumento fue decretado en 9,54%, tras no llegar a un acuerdo en las negociaciones previas.
Este anuncio plantea un debate sobre el equilibrio entre el poder adquisitivo de los trabajadores y la estabilidad económica del país, mientras la mesa de concertación se prepara para discutir el ajuste definitivo.

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