¿Los jóvenes están girando a la derecha? Elecciones juveniles revelan sorpresivo repunte de partidos tradicionales

Solo el 12,7 % de los jóvenes fue a las urnas, pero los resultados marcan un viraje político que pocos esperaban: los partidos tradicionales arrasaron en las elecciones de Consejos de Juventud, desplazando al progresismo que había ganado en 2021.

En una jornada con baja participación, pero con señales políticas contundentes, los partidos tradicionales se impusieron con fuerza en las elecciones de los Consejos Municipales y Locales de Juventud en Colombia. Según el preconteo de la Registraduría, las listas partidistas concentraron el 53,3 % de los votos, frente al 28,2 % de las listas independientes y el 18,4 % de procesos organizativos.

El partido Liberal lideró con más de 139.000 votos, seguido por el Conservador, Centro Democrático, Cambio Radical y Alianza Verde. En contraste, la Colombia Humana —que había ganado en varias localidades en 2021— obtuvo solo 23.707 votos, superada incluso por partidos como Mira y Nuevo Liberalismo.

Un caso clave fue Bogotá, donde el Centro Democrático resultó ganador en 11 de las 20 localidades, incluidas Kennedy y Ciudad Bolívar, zonas donde antes dominaban fuerzas progresistas. En 2021, la Colombia Humana ganó en nueve localidades y la Alianza Verde en seis, lo que muestra un cambio notable en la orientación política de la juventud.

Aunque solo 1,5 millones de jóvenes participaron (de un total de más de 11 millones habilitados), hubo una leve mejora frente al 10 % de participación en 2021. Además, se redujeron drásticamente los votos nulos —del 23 % al 1,98 %— gracias a una mejor pedagogía electoral y al rediseño del tarjetón.

La directora de la MOE, Alejandra Barrios, y el registrador nacional, Hernán Penagos, coincidieron en que, aunque hubo avances técnicos, aún falta mayor compromiso estatal para impulsar la participación juvenil.

El mensaje que dejan las urnas es claro: mientras los partidos tradicionales logran reconectarse con el electorado joven, el progresismo pierde terreno. Una pregunta queda en el aire: ¿estamos ante una generación más conservadora de lo que pensábamos?


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