En un hecho sin precedentes, el departamento del Tolima se convirtió en el epicentro del Encuentro Suramericano por la Cordillera de los Andes (ESCA), una cumbre continental que reunió a delegaciones de siete países andinos para alzar una misma bandera: la defensa del agua, la biodiversidad y la vida en los ecosistemas de montaña.
Con la presencia de la gobernadora Adriana Magali Matiz, la directora de Cortolima Olga Lucía Iannini y el vicerrector de Investigación de la Universidad del Tolima John Jairo Méndez, se dio apertura a un espacio que no solo es académico, sino profundamente político, ambiental y humano.
“La Cordillera es un tejido vivo que alberga 34 mil especies de flora y fauna. Es el corazón de América del Sur y nuestra mayor responsabilidad es conservarla”, afirmó Iannini.
El encuentro pone sobre la mesa la relevancia de los Andes, una cordillera que recorre más de 7.000 kilómetros desde Venezuela hasta Argentina, y que sustenta la vida de más de 90 millones de personas. Solo en el Tolima, nacen 34 ríos que abastecen al 70% de su población.
La gobernadora Matiz calificó el evento como un “momento trascendental” para el presente y futuro de los latinoamericanos, y destacó el trabajo conjunto entre la academia, las autoridades ambientales y la institucionalidad pública. A su vez, el vicerrector Méndez subrayó el papel de la educación y el conocimiento en la conservación y el impulso de modelos como el turismo regenerativo, que no solo visita, sino que ayuda y repara.
También se resaltaron acciones de control ambiental en zonas como Ataco, donde las autoridades han enfrentado actividades de minería ilegal vinculadas a otros delitos, reafirmando el compromiso del Tolima con la defensa de sus ecosistemas.
El mensaje del ESCA es claro: la defensa de la Cordillera de los Andes es una causa continental que empieza desde lo local. En palabras de los organizadores, “repensar nuestra relación con la montaña, con el agua y con la vida misma” es urgente.

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